Pan de calabacín
Un bizcocho jugoso y suavemente especiado que esconde dos tazas de calabacín rallado dentro de una miga tierna y dorada, sin el menor rastro de verdura. Escurrir bien el calabacín y tostar las nueces son los dos gestos que separan un bizcocho denso y gomoso de uno digno de pastelería.
Ralla el calabacín y escurre el exceso de agua, después intégralo con unas varillas en una masa de aceite, azúcares, huevos y vainilla antes de incorporar la harina especiada con canela y nuez moscada. Hornea a 175 °C (350 °F) unos 60 minutos, hasta que al pinchar con una brocheta salga con unas pocas migas húmedas, y deja enfriar antes de cortar para que la miga asiente.
- No peles el calabacín ni lo escurras hasta dejarlo seco del todo; basta con exprimir el agua que gotea para que el bizcocho quede jugoso pero no gomoso.
- El aceite, no la mantequilla, mantiene este bizcocho tierno durante días; el azúcar moreno aporta humedad y un fondo acaramelado.
- Deja enfriar al menos 15 minutos en el molde y termina sobre una rejilla; el bizcocho de calabacín en caliente se corta con bordes desiguales.
Equipment
- Molde metálico rectangular de 23x13 cm (9x5 pulgadas)
- Rallador de caja o robot de cocina con disco de rallar
- Bol grande para mezclar
- Varillas
- Paño de cocina limpio o gasa
- Rejilla de enfriado
Ingredientes
Ingredientes secos
- 210 g harina de trigo común, medida con cuchara y enrasada
- 5 g bicarbonato de sodio
- 3 g levadura química (polvo de hornear)
- 3 g sal marina fina
- 4 g canela molida
- 1 g nuez moscada molida, mejor recién rallada
Ingredientes húmedos
- 255 g calabacín rallado, bien prensado, antes de escurrir; no lo peles
- 120 ml aceite neutro, de girasol, vegetal o de oliva suave
- 100 g azúcar blanco
- 110 g azúcar moreno claro, prensado
- huevos grandes, 2 huevos grandes, a temperatura ambiente
- 10 ml extracto puro de vainilla
Para incorporar
- 60 g nueces, tostadas y picadas gruesas; opcional
Elaboración
- PASO01
Coloca una rejilla en el centro del horno y precaliéntalo a 175 °C (350 °F). Engrasa un molde rectangular de 23x13 cm (9x5 pulgadas) y fórralo con una tira de papel de horno, dejando que sobresalga por los lados largos para poder desmoldar con facilidad. Si vas a usar nueces, espárcelas en una bandeja seca y tuéstalas en el horno mientras se calienta, de 6 a 8 minutos, hasta que huelan a tostado; después déjalas enfriar y pícalas.
- PASO02
Recorta los extremos del calabacín y rállalo por los agujeros grandes del rallador, con piel y todo; la piel aporta humedad y color y desaparece en la miga. Amontona el calabacín rallado en un paño limpio, ciérralo y exprime con firmeza sobre el fregadero. La idea es eliminar el líquido que gotea, pero sin dejarlo reseco: soltará unas 3 o 4 cucharadas de agua. Ahueca el calabacín para separar las hebras antes de añadirlo.
- PASO03
En un bol mediano, bate con varillas la harina, el bicarbonato, la levadura química, la sal, la canela y la nuez moscada hasta que quede todo homogéneo. Batirlos ahora reparte los impulsores, así evitas bolsas amargas de bicarbonato y consigues un levado uniforme.
- PASO04
En un bol grande, bate con varillas el aceite, el azúcar blanco y el moreno hasta que quede espeso y brillante, unos 30 segundos. Añade los huevos de uno en uno, batiendo bien tras cada uno, y luego incorpora la vainilla. La mezcla debe verse emulsionada y ligeramente aclarada.
- PASO05
Incorpora el calabacín escurrido a la base húmeda removiendo hasta que se separe en hebras. Añade los ingredientes secos e intégralos con una espátula solo hasta que no queden restos de harina, unos 15 movimientos suaves, y después añade las nueces. Detente en cuanto desaparezca la harina; batir de más desarrolla el gluten y hace que el bizcocho quede duro y con túneles.
- PASO06
Vierte la masa en el molde preparado y alisa la superficie. Hornea a 175 °C (350 °F) de 55 a 65 minutos, hasta que la parte de arriba esté abombada y bien dorada y al pinchar el centro con una brocheta salga con unas pocas migas húmedas (no con masa cruda). Si la superficie se dora demasiado rápido hacia el minuto 45, cúbrela sin apretar con papel de aluminio.
- PASO07
Deja reposar el bizcocho en el molde sobre una rejilla 15 minutos, después sácalo tirando del papel de horno y déjalo enfriar sobre la rejilla al menos otros 45 minutos. Cortarlo en caliente comprime la miga y deja los bordes desiguales; frío del todo se corta limpio.
Make ahead
El bizcocho se congela de maravilla hasta 3 meses. Déjalo enfriar por completo, envuélvelo en film y luego en aluminio, y congélalo entero o en rebanadas con papel de horno entre ellas. Descongélalo a temperatura ambiente o tuesta las rebanadas directamente congeladas. También puedes rallar y escurrir el calabacín el día antes y guardarlo en la nevera en un recipiente cerrado.
Storage
Envuelve el bizcocho frío bien apretado en film o guárdalo en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta 4 días; de hecho, sabe mejor al segundo día, cuando los sabores se asientan. En la nevera aguanta hasta una semana, aunque la miga se endurece; unos segundos en el microondas lo revive.
Variations
Bizcocho de calabacín con pepitas de chocolate
Sustituye las nueces por 130 g (3/4 cup) de pepitas de chocolate semiamargo, rebozándolas primero en una cucharadita de la harina para que no se hundan. Reduce la canela a 1 tsp para que el chocolate lleve la voz cantante.
Doble chocolate
Sustituye 30 g de la harina por cacao en polvo sin azúcar y añade 130 g de pepitas de chocolate. El calabacín mantiene este bizcocho tipo brownie asombrosamente jugoso y la verdura sigue siendo invisible.
Glaseado de limón
Añade la ralladura de un limón a la base húmeda y prescinde de la nuez moscada. Una vez frío, decóralo con un glaseado de 60 g de azúcar glas mezclado con 1 cucharada de zumo de limón, para un acabado fresco y veraniego.
Serve with
Nutrition per serving
Nutrition values are estimates based on the metric measurements. Adjust as needed.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta pelar el calabacín para el bizcocho?
No. Deja la piel; se ablanda por completo durante el horneado, aporta humedad y da a la miga esas motas verdes tan características. Pelarlo solo le quita sabor y nutrientes al bizcocho, sin ninguna ventaja a cambio.
¿Por qué mi bizcocho de calabacín queda gomoso o crudo por dentro?
Los dos culpables habituales son el exceso de humedad de un calabacín sin escurrir y un horneado insuficiente. Escurre el calabacín rallado en un paño para eliminar el líquido que gotea, y hornea hasta que la brocheta salga solo con unas pocas migas húmedas, no con masa cruda. Un termómetro de horno ayuda, porque un horno frío deja el centro sin cuajar.
¿Debo escurrir el agua del calabacín?
Sí, pero sin pasarse. Exprime el líquido que sale suelto para que el bizcocho no quede empapado, pero deja el calabacín húmedo: escurrirlo hasta dejarlo seco le roba al bizcocho la humedad que lo hace tierno. Apunta a soltar unas 3 o 4 cucharadas de agua.
¿Puedo hacer el bizcocho de calabacín sin frutos secos?
Por supuesto. Las nueces son opcionales y la receta funciona perfectamente sin ellas, lo que además la hace apta para alérgicos a los frutos de cáscara. Cámbialas por pepitas de chocolate, arándanos rojos secos o deja la masa tal cual.
¿Cómo sé cuándo está hecho el bizcocho de calabacín?
Clava una brocheta fina en el centro del bizcocho; debe salir con unas pocas migas húmedas pegadas pero sin masa cruda ni líquida. La superficie estará abombada y bien dorada, y el bizcocho recuperará ligeramente la forma al presionarlo. Empieza a comprobarlo a los 55 minutos.
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